
León XIV, En Las Manos Del Espíritu Santo
Nadie puede negar que un rato después de que se viera salir la fumata blanca en la Plaza de San Pedro, al contemplar por primera vez el rostro del nuevo Papa, un sentimiento quizás de complacencia mezclado con algo de admiración, se suscitó en el rebaño de Cristo. Estábamos observando el perfil de un hombre que irradiaba e irradia humildad y responsabilidad.