Posteriormente supimos algunos datos como su nombre completo y su procedencia (en Chicago nació y de Chiclayo vino).

Para nosotros los canarios la cosa ha empezado con buenas vibraciones, ya que han salido informaciones sobre que dos de sus bisabuelos eran provenientes de Canarias, quizás incluso de Gran Canaria.

En sus hasta ahora pocas manifestaciones ha subrayado la necesidad que urge en la Iglesia de que, en su tenaz acción de reformar y ayudar a la corredención del mundo (o sea salvación de las almas) venga implícita y real esa “Iglesia en salida” que tanto propugnaba el Papa Francisco. Una Iglesia que tome partido por los débiles. Y una Iglesia que se empeñe cuanto pueda en la tarea de conseguir la paz a lo ancho y largo del mundo.

Algunos analistas sugieren que su mirada resulta pastoral, pero no ingenua. Sabe que la Iglesia necesita tender puentes con una humanidad fracturada y tambaleante. El contexto histórico en el que ha aterrizado el Papa Prevost es complicado y nada halagüeño. Su mensaje, su receta para descongestionar el mundo de tanto sufrimiento se basa en tres pilares: Paz, puentes y pastoral. En esto se condensa su estrategia de acción para los años venideros.

Ya atendiendo a temas más mundanos, ha habido personas desengañadas porque pensaban que las predicciones se iban a cumplir. Había de todo: Desde un Papa de piel negra hasta creer que desde ya se iba a consumar un papado apocalíptico. Realmente, nuestros tiempos no son los tiempos de Dios. Es como pretender jugar a ser dioses. Dios es Omnipotente y sabe lo que nos conviene en cada momento. No cuadra que podamos hacer caso a malos augurios, y más en estos tiempos donde los sentimientos milenaristas y los agoreros de bajo perfil intentan hacer su agosto.

Ciertamente, el futuro inmediato y a medio y largo plazo vendrá cuando tenga que venir. Nuestra misión, como adoradores y como cristianos es orar cabalmente y pedir al Señor que nos de lo que nos convenga según nuestras necesidades. Se hace necesario también saber pedir, conocer las prioridades nuestras y ajenas. Sirviendo como verdaderos puentes entre Dios y los prójimos, si llegara el caso.

El Consejo Diocesano