
Corazón a Corazón
Solemos decir que en el cielo veremos a Dios “cara a cara”, así nos lo enseña san Pablo. Ahora por la fe le vemos “como en un espejo”, una especie de reflejo atenuado y esquivo. Sin embargo, ahora ya en la tierra, cuando nos arrodillamos delante de la Eucaristía podemos estar ya con el Señor “corazón a corazón”.