A continuación, compartimos varias de esas frases:
- “¡Ahí está Él, escondido en ese pan blanco! Pero no está oculto para nosotros; lo vemos y su luz nos quema. ¡Es como un fuego que no podemos apagar!”
- “Ese pedazo de pan no es solo pan. ¡Es Él, el mismo que nos echó del Cielo! ¡Lo odiamos, pero no podemos acercarnos!”
- “Si los humanos supieran Quién está realmente ahí, ¡el mundo entero se arrodillaría y nosotros seríamos derrotados para siempre!”
- “Cada minuto que pasan delante de Él, nos quita fuerza. ¡Nos obliga a huir como cobardes!”
- “Ese lugar donde lo adoran está lleno de ángeles. ¡No podemos entrar ahí ni siquiera con nuestras trampas!”
- “Cuando lo adoran, Él fortalece sus almas y destruye todo lo que hemos hecho en sus vidas.”
- “Una hora ante Él nos arrebata lo que habíamos atrapado durante años. ¡Es como una gran guerra contra nosotros, y la perdemos siempre!”
- “La Hora Santa llena de luz sus hogares y sus familias. ¡No podemos soportar esa luz que nos ciega!”
- “Cuando hacen la Hora Santa por los pecadores, ellos reciben Su misericordia y nuestras cadenas se rompen. Es una condena para nosotros.”
- “Esas horas de silencio frente a Él son como un martillo que golpea nuestras cabezas. ¡No podemos resistirlo!”
- “Cuando lo miran, no dicen nada, pero él actúa en sus corazones. Eso nos destruye desde dentro.”
- “El silencio delante de Él es más poderoso que mil palabras. ¡Él los llena de gracia y los hace invencibles!”
- “Cada momento de oración ofrecido por las almas del Purgatorio las libera. ¡Esos actos son como espadas que cortan nuestras cadenas!”
- “Las almas que Él libera nos quitan terreno, ¡y no podemos recuperarlo!”
- “Cuando ofrecen su adoración por los muertos, nosotros perdemos y ellos ganan Su Luz. ¡Es insoportable!”
- “¡Detengan esas adoraciones de reparación! Cada acto ante Él destruye lo que hemos construido con tanto esfuerzo.”
- “Cuando reparan por las blasfemias y sacrilegios, nos debilitan más de lo que puedan imaginar”
- “La adoración reparadora es un veneno para nosotros. ¡Es como si destruyeran todo lo que hacemos en sus almas!
- “Los que pasan tiempo ante Él están protegidos. Es como si construyeran una barrera de fuego a su alrededor. ¡No podemos alcanzarlos fácilmente!”
Gracias Madre, Somos Tuyos
¡¡Qué gracia tan grande tener a Nuestra Madre tan cerca de nosotros!! Sus hijos de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria estamos de enhorabuena. También todos los que pudieron ver pasar delante de sus balcones, sus casas, a la propia Virgen del Pino. Es cierto que en la vida del día a día se nos olvida nuestra condición de hijos de Dios y de María. Pero hay algo en lo hondo, que grita glorias y alabanzas al Señor y a la Madre que compartimos con Él. Es el fervor popular que cada cual exterioriza a su modo.
Poder acudir a verla a unos pocos pasos de la casa es algo impagable. Estamos admirados por la organización impecable. Cuando se pone algo de interés y Fe, las cosas salen bien. No hay razón para que salgan mal. Como le decía la Virgen al indio San Juan Diego, “¿por qué tienes miedo? ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”
¡¡¡BENDITA Y CIEN MIL VECES BENDITA!!!
Sigue, Madre, repartiendo tus gracias como tú quieras, como tú sabes, y atiende el clamor de todos tus hijos dispersos por el mundo …
¡Oh inefable y Gloriosa Madre! ¡Mater Amantísima! De Ti se llega hasta a decir que eres realmente nuestra Corredentora junto a Nuestro Redentor, tu Divino Hijo. Firmes en la Fe que nos transmitieron los antiguos, clamamos a Ti, Madre Dolorosa, en tu infinidad de advocaciones, siendo al mismo tiempo una sola, en esencia y en persona.
Transida de amor y de dolor, te hacemos llegar nuestras esperanzas más anhelantes para que las pongas a los pies de Nuestro Señor. El espíritu es fuerte pero la carne es débil. Suplicantes y fervorosos, te pedimos perdón y ayuda. Amén.
Oswaldo Quintana Déniz
(02/06/2025)
