A todos – as, el Consejo Diocesano les deseamos un feliz verano, que nos permita hacer un alto en el trabajo para recuperar y reflexionar lo que durante el año hemos trabajado; pero no olvidemos que nuestra Alma necesita alimento dentro del descanso. Ya lo dice el refrán, “al cuerpo lo suyo y no más”. Pero al alma lo suyo y no menos. Dios no tiene vacaciones, no olvidemos nuestras vigilias, y si estamos de viaje, acudamos donde nos encontremos, si la hubiere, y si no, en casita. Nuestro ritual debe ser nuestro compañero.
¡¡¡FELIZ VERANO!!! En las dulces manos de María Santísima…
Fela Guillén Quintana
Presidenta Diocesana
